Drones acuáticos en Entre Ríos, Argentina

Un joven de 17 años crea un sistema de medición de contaminación para la laguna de su pueblo.

Usualmente, la creatividad es la sumatoria entre necesidad y curiosidad. “Estaba practicando windsurf y al salir de la laguna el traje tenía manchas y puntos blancos por todos lados, debe ser el exceso de sal en el agua”, afirmó un profesor de Agustín, quien solía practicar windsurf en la Laguna del Pescado, en Victoria, provincia de Entre Ríos.

Ese hecho mostró que existía una necesidad, y hacía falta de una mente curiosa y creativa para generar una solución. Esas son las características de Agustín Maiocco, un joven entrerriano que a partir de los comentarios de su profesor creó un drone acuático: “queríamos ver si podíamos mejorar el estado del agua, y de paso practicábamos programación”.

Agustín tiene 17 años, es oriundo de Victoria y (previo al drone) su curiosidad lo llevó a hacer una aplicación para celulares que resuelva problemas de física a partir de las fórmulas y problemas que le daba su profesora del secundario. Pero un día vio una charla que daba un chico que había creado una aplicación para gente discapacitada, “eso me inspiró y me llamó la atención”, recuerda Agustín.

Esa historia lo motivó a hacer cursos de programación, observar tutoriales en youtube y comenzar a realizar pruebas. Con la necesidad clara y la firme intención de involucrarse en generar una solución para la problemática de su pueblo, Agustín y un grupo de compañeros con quienes participa en una feria de ciencias, comenzaron a trabajar en el drone. Hoy el drone funciona de manera autónoma y tiene detectores de sal en el agua, mide la conductividad y cuenta con un peachímetro o potenciómetro, que indica el PH. Además, tiene placa wifi, ya que en principio funcionaba con una antena que les enviaba los datos, pero teníamos problemas con la distancia. Ahora con la placa wifi, está resuelto.

“Somos un grupo que trabajamos en conjunto; esto no fue de la noche a la mañana: pasamos mucho tiempo en la escuela, había días que nos quedábamos 12 horas y siempre se nos ocurre algo que mejorarle”, sostiene Agustín, dándole valor al esfuerzo, más allá de la idea.

El proyecto de Agustín, que ya es una realidad, fue presentado con éxito en ferias de ciencia a nivel departamental, provincial y nacional. Fue en la feria internacional de medio ambiente en Concordia donde salieron seleccionados para presentar el proyecto en México en mayo próximo, en el marco de la Feria Mecatrónica.

Hoy todos los ciudadanos del mundo somos usuario de la tecnología, pero personas como Agustín se encuentran del otro lado del mostrador. Usar la tecnología para crear mejor tecnología. Más tecnología para mejorar la calidad de vida.

Fiware para apoyar la innovación

En la actualidad, la innovación que se desarrolla desde niveles iniciales en la educación, tiene la oportunidad y ventajas de contar con una plataforma abierta e integradora como Fiware. Fiware o Fi-ware es una plataforma, impulsada por la unión europea, para el desarrollo y despliegue global de aplicaciones de internet del futuro e intenta proveer de una arquitectura totalmente abierta, pública y libre, así como de un conjunto de especificaciones que permita a los desarrolladores, proveedores de servicios, empresas y otras organizaciones, desarrollar productos que satisfagan sus necesidades, sin dejar de ser abierta e innovadora.

Para cumplir mejor sus propósitos fundacionales, la fundación Fiware apoya la creación y la actividad de centros tecnológicos en todo el mundo que se dediquen a la promoción, formación y al uso de tecnologías innovadoras, acciones que, por supuesto deben servir para generar nuevos estímulos al crecimiento de organizaciones a nivel local, y para ello creó el programa Fiware Ihubs. En la Argentina existe un Ihub: el Instituto Ciudades del Futuro, un centro de adopción de la tecnología FIWARE, enfocado al ecosistema de turismo, gestión pública e innovación tecnológica de un área concreta.

Dentro de los intereses del Instituto Ciudades del Futuro, se encuentra la difusión de la plataforma en esos niveles iniciales, como es el caso de la escuela de Agustín, en Victoria, Entre Ríos. Es fomentar la generación de soluciones a cargo de los chicos de escuelas primarias y secundarias con dichos principios, y que luego permitan el desarrollo de una economía de datos.